Las Lavanderas
Eran las lavanderas mujeres humildes, viudas o madres de familias numerosas que lavaban las ropas a orillas del Manzanares por apenas seis reales la jornada. Algunas venían cargadas con canastos repletos de prendas y jabón y otras esperaban a que llegasen las calesas de las clases acomodadas para que les dieran trabajo por un día. Procedían de las Peñuelas, el Puente de Vallecas, Embajadores o la barriada del Puente de Segovia. Pasaban muchas horas a la intemperie arrodilladas y sufriendo las inclemencias de las humedades y el frío que dejaban sus manos llenas de sabañones.
Para hablar de este oficio se hace necesario hacer un pequeño repaso a esta tradición ligada al “aprendiz de río”, es decir, el Manzanares. Nunca fue un río caudaloso, sin embargo, sus crecidas provocaban, en ocasiones, desbordamientos que arrasaban las bancas de las lavanderas y todo lo que hubiera a los márgenes, incluidas las propias mujeres y niñas que allí trabajaban.
Desde mucho tiempo atrás, allá en el S. XIV, el río Manzanares ya sirvió para baños públicos –arrendados a mujeres mudéjares- y para lavaderos. Será Carlos III quien, preocupado por las condiciones de las lavanderas, mandará construir unos lavaderos cubiertos y una acequia que llevara agua limpia a los mismos para evitar aguas contaminadas.
En el S. XIX se llegaron a contar hasta diecinueve casas de baños públicos, ochenta y seis lavaderos y alrededor de siete mil bancas, cajones que aislaban la humedad donde se apoyaba la ropa para lavarla. Estas cifras hacen pensar que la profesión de lavandera era verdaderamente importante en la villa durante este siglo.
En 1871 la reina María Victoria mandó construir junto a la Glorieta de San Vicente un asilo para los hijos de las lavanderas, para que fueran cuidados mientras sus madres echaban el jornal. Las lavanderas agradecieron enormemente el gesto de la consorte. Tras la guerra civil el asilo desapareció y en 1946 fue reedificado entre los paseos de Pontones e Imperial, pero dejó de dársele este uso por la cada vez menor actividad de esta profesión.


