Las corralas, restos del pasado
En nuestro afán por proteger los restos del pasado de nuestro viejo Madrid hoy vamos a hacer un breve repaso al origen de las corralas, las viviendas típicas madrileñas. Desgraciadamente van quedando pocas y su estado en claro deterioro provoca que, en ocasiones, sean inhabitables. Aparecieron en el Madrid del S. XVI y su estructura es siempre similar. Son edificios con un patio central, con dos o tres pisos de galerías con balcones que dan al patio común por donde se accede a la finca. Normalmente, están construidas sobre pilares y vigas de madera. Estas viviendas tenían pocos metros cuadrados, entre 18 y 32. Por lo general, solían tener dos habitaciones, una cocina y un comedor. No contaban con cuarto de aseo, el retrete estaba en el pasillo de cada piso y era común para todos los vecinos. No es de extrañar porque mucha de la vida de sus habitantes se hacía en comunidad. Las corralas quedaron inmortalizadas para siempre en obras como “Fortunata y Jacinta”. Estas viviendas se han puesto de moda entre la población más joven de profesiones liberales. En la actualidad, existen unas cuatrocientas corralas y están siendo rehabilitadas por el Ayuntamiento ya que se las considera edificios protegidos. Las corralas están principalmente en la zona centro, concretamente en la zona del Rastro, Lavapiés, Latina… Algunas famosas son, la conocida como “La Corrala”, en Mesón de Paderes o la situada en la calle del Hospital esquina con Argumosa.
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