La Leyenda del Arquitecto del Palacio Real
Todo el que haya visitado el Palacio Real de Madrid y haya observado concienzudamente su arquitectura y escultura exterior habrá caído en la cuenta de que el frontispicio nos muestra las ventanas del primer piso adornadas con dos tipos de frontones: unos curvos con veneras y otros triangulares con cabezas.
Hoy nos referimos a la leyenda que envuelven a estos últimos. Para ello, tenemos que hacer algo de historia. Nos remontamos a Felipe V, el rey que mandó erigir el Palacio Real. Su construcción comienza en 1738 a manos del arquitecto Filippo Juvara en los mismos terrenos en los que se ubicaba el destruido Alcázar de la fortaleza árabe.
Juvara muere tempranamente y será su discípulo Sacchetti quien se ponga al cargo de dicha obra. Él será el protagonista de este relato. Cuentan las malas lenguas que el rey, muy celoso de la singularidad de Palacio que se estaba construyendo, le pidió al arquitecto el compromiso de que no volviera a hacer una construcción similar. A lo que Sacchetti se negó.
Ante la negativa, parece ser que Felipe V ordenó que le aprisionaran, le sacaran los ojos y le cortaran los brazos y la lengua con la finalidad de que no pudiera transmitir sus saberes a nadie. Murió en el Palacio años después. Cuentan que hay noches que se oyen gritos en las estancias que ocupó el desgraciado arquitecto.
Dentro de los frontones de los balcones situados en la fachada principal del edificio, se puede observar la cabeza de un hombre, que no es otro –según la leyenda- que el propio Sacchetti. Parece que fue el propio monarca quien dispuso que se honrara la figura del arquitecto después de muerto.

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