La Casa de la Cruz de Palo
Estaba esta casa en el actual aparcamiento del Ayuntamiento de Madrid, en la calle del Sacramento esquina a la del Rollo. Se trata de la misma manzana en la que se desarrolló el relato del Guardia de Corps. La leyenda que hoy relatamos se remonta al Madrid musulmán. Había en este enclave una vivienda en la que vivían un noble árabe y su hermosa esposa. Parece ser que la mujer se había enamorado de un caballero cristiano con el que se reunía todas las noches en ausencia del islamita.
De un día para otro, el joven amante dejó de aparecer y la mujer entristeció para siempre. Después de algún tiempo, murió el musulmán y fue sepultado -según su tradición- en dirección a la Meca.
Días más tarde, la viuda confesó el secreto que tiempo atrás había cambiado su amor por amargura. Había sido descubierta por su marido cuando compartía una noche de pasión con el cristiano. En represalia, el musulmán había dado muerte a su rival y le había enterrado en el techo de la vivienda.
Finalmente, la mora se convirtió al cristianismo y -en memoria de su amado– colocó una cruz de madera en el tejado que le había dado sepultura al caballero cristiano.
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