Al hilo de los homenajes que en este año se celebran con motivo del bicentenario del levantamiento del pueblo madrileño el 2 de mayo de 1808 nos hemos propuesto hacer una serie de artículos cortos de diversa temática con un contexto espacio- temporal concreto: Madrid en 1808. Iniciamos esta serie con un estudio sobre la población en la villa a principios del Siglo XIX. [Leer más]
Pavos y turrones. Eso es lo que se vendía tradicionalmente en la Plaza Mayor. Era corriente ver a mujeres rodeadas de pavos vivos en dirección al mercado navideño. También los turroneros se aposentaban en pequeñas mesas para vender el dulce más característico de esta época compuesto principalmente de miel y almendras. Hasta la Plaza Mayor se trasladaban las gentes en busca de estos manjares para cenarlos en Nochebuena. [Leer más]
Madrid, ciudad “sobre agua edificada”, ha contado siempre con un buen suministro de agua durante todo el año gracias a los llamados ‘Viajes de Agua’ o lo que es lo mismo conducciones subterráneas que transportaban el agua desde zonas donde abundaba hasta la misma ciudad. Se trataba de obtener agua y conducirla a otros lugares. La captación del líquido se realizaba tomando como base pozos construidos en las cercanías de arroyos altos. [Leer más]
Agricultor, amante de los animales y con más de cuatrocientos milagros en su haber. La devoción por este santo se pone de manifiesto cada 15 de mayo, en la pradera que lleva su nombre. Su ermita mantiene su obra y su fuente de agua, la fe. Conozcamos algo más de nuestro patrón.
Es el plato madrileño por excelencia. Hasta los monarcas más exigentes han sucumbido a los encantos de tan sabroso manjar. Y es que poca gente se resiste a un suculento cocido, regado con un buen vino y un pan recién hecho. Veamos el origen de tan popular guiso. [Leer más]
Una ciudad con tanta historia tiene, por fuerza, un nombre que ha evolucionado con la misma historia. Veamos cual es el origen de su nombre, remontándonos a las variantes visigodas, árabes e incluso romanas. El Manzanares es un permanente blanco de burlas por su pequeño caudal. [Leer más]
Pese a que el escudo de Madrid es por todos conocido, es preciso matizar que el animal que aparece junto al madroño es una osa, y no un oso como frecuentemente se indica. Además, no es del todo cierto que el madroño sea tal. Veamos el motivo de estas puntualizaciones y el origen del citado símbolo. El origen de los escudos data de la antigüedad, cuando los guerreros dibujaban figuras en sus escudos para asustar al enemigo. Algunos de ellos [Leer más]
No es menester indicar, pues es por todos bien sabido, que la necesidad agudiza el ingenio. Esta sentencia bien puede servir de prólogo a las andanzas de cualquier pícaro o vulgar timador, pero no se aplica al caso que tratamos. Nuestro personaje no tenía necesidad alguna de robar ni de delinquir.