Publicado el Lunes 12 de Mayo de 2008
Sección A Fondo

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Todo aquel que se acerque a Madrid puede comprobar que existe una plaza, una parada de Metro y un mercado denominados Antón Martín. Pero es raro quien conoce el origen y la trayectoria de este hombre que dejó, sin pretenderlo, un gran legado para la ciudad en la que pasó sus últimos años de vida.
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Antón Martín nació en la localidad conquense de Mira en 1500. Durante su juventud desempeñó varios empleos en distintas localidades cercanas a Valencia. En ese tiempo recibió la noticia de que su hermano había sido asesinado en un pueblo de Granada. La razón es que no se había casado con la hija del dueño de las tierras para el que trabajaba sino con la mujer a la que amaba. Parece que el hermano de la pretendienta rechazada, en un acto de despecho, acabó con su vida.
En consecuencia, Antón Martín decide tomarse la justicia por su mano. Su único afán será vengar la muerte de su hermano. Se echa a la calle y subsiste de la forma más ínfima recurriendo a las artes menos deseables.
Es en este momento cuando se produce la conversión milagrosa de nuestro protagonista. Parece ser que Juan de Dios, hombre conocido en Granada por recoger a pobres y enfermos y darles cobijo en su pequeño albergue, se encuentra con Antón Martín y le recomienda que perdone al asesino de su hermano. Esta escena es retratada por P. Manuel Trinchera en su grabado “Juan de Dios convierte al espadachín Antón Martín”.
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A partir de este momento su vida estará dedicada a la obra de Juan de Dios convirtiéndose en su primer discípulo. Trabajarán juntos durante cuatro años en el Hospital de Granada en  favor de los más desprotegidos.
Tras la muerte de su maestro se encuentra deudas que hay que pagar y por eso decide viajar a Madrid. Es en la Corte donde va a encontrar los apoyos necesarios para fundar el Hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios, en la zona de Atocha, más conocido como el Hospital de Antón Martín. Un año después de su puesta en funcionamiento muere.
Fue enterrado en 1553 en el Convento de San Francisco. En 1596 sus huesos fueron  trasladados a la iglesia
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del Hospital que él creó. En julio de 1936 dicha iglesia sufrió un incendio quedando totalmente destruida. Curiosamente, el sepulcro de Antón Martín permaneció intacto. Finalmente sus restos mortales descansan en el Hospital Infantil de San Rafael.
El Hospital de Antón Martín albergó 200 camas y estuvo dedicado a enfermedades venéreas y de la piel. Funcionó más tres siglos, hasta 1897. Su estado cada vez más ruinoso hizo necesario su traslado al Hospital de San Juan de Dios situado en la Ronda del Doctor Esquerdo. El genuino edificio fue demolido en parte y otra sirvió para instalar el primer cinematógrafo de Madrid, el Cine Doré.

   
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