Pastelería de referencia obligada tanto por su historia como por su calidad. Desde 1894, el aroma de sus hornos invade media Puerta del Sol, invitando al viandante a entrar. El nombre le viene dado por el origen balear de su fundador Juan Ripoll, cuya familia vendió el negocio durante la guerra civil a sus actuales propietarios.
Sus napolitanas rellenas de crema (siempre recién hechas) entusiasman a los turistas y a los ciudadanos por igual. Otros se decantan por los crujientes croissant, las suaves ensaimadas, las no menos solicitadas trufas de chocolate o los pasteles rellenos de su famosa nata.
Es difícil destacar un producto de todos cuantos tienen. Además de los clásicos son especialistas en productos típicos de temporada como huesos de santo, rosquillas de San Isidro, roscones o torrijas.
Sugerimos merendar en el salón de la parte superior, desde el que se divisa una panorámica de la Puerta del Sol verdaderamente maravillosa. Mantiene ese aire de historia en el ambiente, al mantener el mobiliario de época.
Sus sobrios escaparates muestran tartas y pasteles rodeados de golosinas y caramelos tradicionales como violetas, lenguas de gato, gajos de naranja… Por desgracia es uno de los comercios con historia que prevalece frente al auge de franquicias y tiendas modernas en la propia plaza.
LA MALLORQUINA
Puerta del Sol, 8 / Mayor, 2
Tfno: 91 521 12 01
Madrid, 28013