Publicado el Lunes 17 de Diciembre de 2007
Sección A Fondo

navidad_ico.jpgPavos y turrones. Eso es lo que se vendía tradicionalmente en la Plaza Mayor. Era corriente ver a mujeres rodeadas de pavos vivos en dirección al mercado navideño. También los turroneros se aposentaban en pequeñas mesas para vender el dulce más característico de esta época compuesto principalmente de miel y almendras. Hasta la Plaza Mayor se trasladaban las gentes en busca de estos manjares para cenarlos en Nochebuena.
Era y es la Plaza Mayor uno de los puntos de encuentro más emblemáticos de la Navidad en Madrid. Un centro de bullicio y alegría que rebosa de niños y mayores en busca del mejor adorno navideño. Antes panderetas, ahora caretas. En otro tiempo, los belenes eran los principales protagonistas de los puestos. En nuestros días, la tradición anglosajona de abetos y Papa Noel se van imponiendo. Todo cambia. Aunque la esencia permanece en el tiempo.

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Villancicos y aguinaldo. Eso es lo que los niños hacían años atrás cuando llegaba la Navidad. Era costumbre que los más pequeños entonaran las canciones navideñas casa por casa o por las calles, a cambio de una pequeña suma de dinero para celebrar las fiestas. Pertrechados de panderetas y zambombas y arropados con bufandas y gorros eran una estampa habitual que se podía ver por la ciudad hasta no hace mucho.
La lotería es otro de los símbolos que abren la Navidad. Es en 1897 cuando los décimos de lotería incluyen por primera vez la denominación de Sorteo de Navidad. Los pequeños que nos despiertan todos los 22 de diciembre con su inequívoco soniquete lo llevan haciendo desde 1771. Son los niños del Colegio de San Ildefonso de Madrid quienes cantan los premios y traen la felicidad a unos pocos, año tras año.
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Y aprovechando que durante las Navidades el ambiente se viste de fiesta, es costumbre celebrar el fin de año. Lo propio es tomar las doce uvas al son de las campanadas del reloj de la Puerta del Sol. El origen de esta tradición se remonta a principios del siglo XX. Parece que en esos años hubo un importante excedente de esta fruta. Una campaña propagandística fue suficiente para vender la idea de que tomar uvas para despedir el año auguraba felicidad para el siguiente.
 Pero sin duda, una de las noches más mágicas en Madrid es la de Reyes. En el siglo pasado era habitual ver a grupos de amigos que deambulaban de un punto a otro de la ciudad en busca de sus Majestades. La idea era gastar una broma al más inocente o al recién llegado para que transportase una escalera con el objetivo de ver por dónde llegaban los Magos de Oriente.
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En la actualidad, los niños suelen ser los protagonistas de esta noche. Por la tarde, una cabalgata recorre las principales calles de la capital, dando la bienvenida a los Reyes Magos. Carrozas, bandas de música, danzantes, caramelos y los más pequeños se dan cita en esta noche que, por lo general, suele ser gélida y larga.
El día de Reyes es la última de las festividades navideñas. Como colofón y, desde no hace mucho tiempo, se suele comer el Roscón de Reyes. De origen francés, ha tenido muy buena acogida entre los madrileños, que hacen colas días antes en los hornos y tahonas a la espera de tan codiciado pastel.
Antes y ahora. Tradición o invención. Que decida cada cual. Pero lo único cierto es que la Navidad en Madrid se disfruta de una manera especial. Emoción, nostalgia, alegría… son sólo algunas de las sensaciones que tiene el que recorre esta ciudad engalanada. De fondo: el olor a castañas asadas y el frío. Y un deseo: Feliz Navidad. 

 

   

Comentarios

Aalto, el Domingo 23 de Diciembre de 2007 a las 7:31 pm, dijo:

Feliz Navidad y que en el año 2008 se hagan realidad todos tus deseos


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