Recibe su nombre de la puerta que se encontraba en esta plaza ya que, al estar casi siempre cerrada, adquirió tal denominación. La explicación se debe a que la plaza, de difícil acceso, tenía muchos esquinazos que eran aprovechados por bandoleros para asaltar a las gentes que pasaban por esta zona tan solitaria. Para evitar esta situación, el Ayuntamiento mandó cerrar la puerta hasta que se hubiera poblado el arrabal por esta parte.
La Puerta Cerrada era también conocida como Puerta del Dragón. Esta denominación obedece al dragón que se hallaba esculpido en lo alto de la puerta, y hay quien afirma que esta representación se debe al hallazgo de un esqueleto, presuntamente de dinosaurio, cuando se excavaron los cimientos de dicha puerta en el siglo XII. En cualquier caso, el motivo del dragón gozó de la presencia suficiente como para formar parte de uno de los escudos de Madrid, junto al de la osa y el madroño. Un ejemplo de ello se halla en la fachada del edificio del Ayuntamiento de Madrid en la Plaza de la Villa, donde podemos observar, de un lado, el archiconocido escudo de la osa y el madroño, y de otro, el del dragón, pudiendo constatar que ambos eran utilizados, aunque acabó triunfando el que hoy es símbolo de la Villa y Corte.
Kris Arias
Siempre que llevo a alguien de fuera a conocer la zona, le cuento la historia de la puerta y de los recovecos que había en su salida. Después de ver la calle de Segovia, con el Viaducto al fondo, y la otra parte de a plaza, calle de La Colegiata, Toledo, etc. les hago la pregunta:
¿De qué lado crees que estaban las afueras con esos rincones donde asaltaban a la gente?
Siempre pican y me lo situan en el lado contrario.
La ridícula representación del segundo escudo de madrid, el del pedernal, podía ser sustituido por la reproducción del original, el de Juan Hurtado de Mendoça.