Publicado el Martes 22 de Mayo de 2007

sta_cruz1.jpgConsiderado como una de los más bellos exponentes de la arquitectura de los Austrias, el Palacio de Santa Cruz es actualmente la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación pero en su momento fue la famosa Cárcel de Corte. Descubre la historia del edificio que alojó a personajes como Luis Candelas, Lope de Vega, Espronceda o Riego.En el Siglo XVI, la ciudad no tenía una carcel a la altura de las circustancias. Por ello, en al año 1543 el Concejo construye una prisión en la Plaza de Santa Cruz, llamada así por la cercana iglesia del mismo nombre (en realidad el palacio se encuentra en la Plaza de la Provincia, la cual es anexa a la de Santa Cruz). Con el tiempo, el edificio se empieza a quedar obsoleto; por lo que tras establecerse la corte en Madrid, se decide su derribo para construir una prisión más moderna y segura. No será el edificio definitivo, al surgir más adelante los mismo problemas de desgaste, conservación y espacio.

Tras diferentes remodelaciones sin éxito, se decide levantar un edificio digno de ser Cárcel de Corte. Gracias a las ayudas prestadas por el pueblo de Madrid y a la colaboración de Felipe IV, se levanta la primera piedra el 14 de septiembre de 1629. La obra, dirigida por Gómez de Mora, finalizará en 1636. Con el tiempo, vuelven a surgir problemas de espacio para

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la institución. Se decide en 1768, reinando Carlos III, la anexión del convento que se encuentra en la Calle del Salvador. Esta reforma y ampliación del edificio la realiza el maestro Juan de Villanueva. A finales de siglo se aprecia una grave masificación y falta de espacio en el edificio. Los reclusos están haciandos en unas condiciones deplorables. Los enfermos se mezclan con los sanos en una situación lamentable. Esto provocó, mediante orden de 1831, el traslado total y definitivo de todos los presos a la prisión de El Saladero (frente al Convento de Sta. Bárbara). Desde ese momento la “Cárcel de Corte” pasa a denominarse “Palacio de la Audiencia”, al considerarse como palacio de justicia por impartirse juicios en él y el edificio adquiere exclusivamente un uso administrativo. Es en 1900 cuando se fija en el palacio la sede del Ministerio de Estado que, a partir de 1938, pasa a llamarse Ministerio de Asuntos Exteriores.

Desde el punto de vista arquitectónico, estamos ante un edificio de planta rectangular, con una estructura simétrica en torno a dos patios que poseen órdenes clásicos superpuestos. La portada es obra de Antonio Herrera, y destaca su simetría horizontal destacando las torres con altos chapiteles en pizarra. Dos placas custodian la entrada principal. Dicen así:

 

“Reynando la Majestad Católica de Phelipe III se construyo Este Edificio An de MDCXXXVI”

“Reynando la Majestad Católica de D. Alfonso XIII
Bajo la Regencia de Su Augusta Madre
Se traslado a este Edificio el Ministerio de Estado Año de MCMI”

 

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Mesonero Romanos se refirió a esta construcción del siguiente modo: “Entre los edificios civiles de la calle de Atocha  merece la preferencia el que fue conocido con el nombre de la Cárcel de Corte, y que más recientemente se llamó Palacio de la Audiencia, y antes Sala de alcaldes de Casa y Corte; pues la carcelería, que al principio estuvo, sin duda, destinada para los nobles y sujetos distinguidos, se relegó después para toda clase de presos al edificio contiguo, que daba a la calle de la Concepción Jerónima, y que fue antes Oratorio y casa de padres del Salvador; a pesar de ello, quedó en la portada del palacio la inscripción: Reinando la majestad de Felipe IV, año de 1634, con acuerdo del Consejo, se fabricó esta cárcel de Corte para comodidad y seguridad de los presos.
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  Este edificio, obra del Marqués Crescenci, es uno los pocos buenos de aquella época que quedan en Madrid. La escalera principal, colocada entre ambos patios, es elegante y aun magnífica, y éstos ofrecen hoy, despojados de los tabiques y vidrieras que antes las afeaban, una bella perspectiva, ostentando en sus centros respectivamente las estatuas de Cristóbal Colón y Sebastián Elcano. La fachada que da a la plazuela de Provincia es severa y majestuosa, y en el año último se ha repuesto al fin la torrecilla y chapitel que se quemó en el siglo pasado. Delante de este palacio, y enfrente de la calle de Atocha, estaba la fuente llamada también de Provincia.”

Para finalizar, recordar únicamente las acertadas palabras que dijo sobre el edificio Robert Bargrave en 1654: “«La cárcel de Madrid es un edificio tan bonito que parece más apropiado para ser el palacio de un príncipe que una cárcel para criminales, y vivir en ella tendría que ser más bien un placer que una pena, si no fuese por el sufrimiento de estar encerrado.» Por el uso oficial del edificio, no se admiten visitas.

   
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