Hay documentos que atestiguan que en 1620 se adquirieron terrenos para ensanchar esta calle que no tenía nombre entonces, ni posteriormente en el Plano de Texeira (1656). El nombre actual, y se cree que el único que ha tenido hasta ahora, lo recibió a mediados del Siglo XVIII. Parece que la razón de su origen es que durante muchos años se encontraba en el principio de la calle la estación de postas o correos. Según Larruga, en dicha calle junto a las de la Sal, Santa Cruz, Imperial, Botoneras e inicio de Atocha se encontraba el gremio de mercería, especiería y droguería.
Dice la leyenda, que en el Siglo XVIII un alguacil con poca fe, retiró de un portal un cuadro de la Virgen y lo guardó en el sótano de la finca. Se cuenta que desde ese momento empezaron a oírse llantos que provenían de esa estancia. Al devolver el cuadro a su ubicación original, los lamentos cesaron y en agradecimiento, los vecinos se hicieron muy devotos de la Virgen que colocaron en la vivienda del alguacil.