Como hemos visto anteriormente en el apartado de política medieval, el embrión de Madrid fue el recinto-fortaleza amurallado creado por los musulmanes en el S. IX. Esta primera muralla (muralla árabe) tenía, aproximadamente, unos 2 kilómetros de perímetro. En este recinto se podían apreciar claramente 3 zonas: Una zona al norte con el castillo como elemento principal (actual Palacio Real) y delimitada al Oeste por un desnivel (actual Campo del Moro); a continuación una zona vacía a modo de campo de entrenamiento o maniobras (actual
plaza de la armería) delimitado también al Oeste por el mismo desnivel que el anterior y por el Este por la puerta de La Sagra; y por último, una tercera zona al sur en dónde se encontraba el pequeño grupo urbano a modo de ciudadela. Esta última zona no estaba limitada por ningún desnivel o barranco, por lo que era más fácil su comunicación con el exterior de la muralla. Por ello, se construyeron en esta zona dos puertas, la Puerta de la Vega y la Puerta de la Almudena. Así pues, en esta primera muralla musulmana, destaca la presencia de tres puertas principales de acceso a la ciudad:Este tipo de puerta es muy común en el mundo árabe, destacando la Puerta de Bisagra, en Toledo. Según los estudios de López de Hoyos y Jerónimo de Quintana durante el S. XVI-XVII, dichas puertas tenían tres arcos de herradura, en el interior del arco principal: un arco exterior, un arco intermedio de seguridad y un arco interior.
Esta muralla árabe tuvo mucha fama en su momento, gracias a la solidez de sus muros. Para su construcción se utilizaron sillares de granito o piedra de pedernal (dependiendo de la zona) unidos por argamasa. Cada 20 metros surgía una torre de adosada a la muralla. Los únicos restos que perduran de esta muralla árabe, se encuentran junto a la cuesta de la Vega, en el Parque del Emir Mohamed I. Al ser restos de una muralla del Siglo XI, les convierte en los restos conservados de muralla árabe más antiguos de toda Europa.Se calcula una superficie en el interior de la muralla de unas 9 Ha., y una población de unos 2 ó 3 mil habitantes (según Montero). El callejero era muy sinuoso, típico de ciudad árabe, sin destacar ninguna vía en concreto salvo una excepción claramente destacada del resto de calles: La calle que unía las Puertas de la Almudena y de la Vega (este tipo de calles que unen las puertas principales, será característico hasta la época de los Austrias).
Esta calle era la más importante de la ciudad, al unir las dos puertas principales y tener en esta vía la única mezquita de la ciudad. Por esta calle se comunicarían las gentes con el interior/exterior de la ciudad. Es en ella dónde se encontrarían los principales talleres y comercios y en dónde se desarrollaba la actividad social del momento. Comercios, talleres, artesanía, agricultores que traían de extramuros sus productos para venderlos en el mercado o Zoco (posiblemente ubicado frente a la puerta de la Almudena). Este Zoco dio lugar, posteriormente, al mercado cristiano de la Plaza de San Salvador (actual Plaza de la Villa). Otra calle principal, y algo menos importante que la anterior, es la que transcurría entre la puerta de la Sagra y la calle principal. La mayoría de los historiadores apuntan a que el que era posiblemente el único templo (Mezquita principal) se podría encontrar dónde más tarde se construyó la parroquia de Santa María, es decir, frente a la puerta de la Almudena. Se cree esta ubicación dado que es ahí dónde se cortaban las dos calles principales. Hay historiadores que añaden que en ese mismo lugar, antes de la Mezquita había un templo Visigodo, y antes aún un templo romano. La esencia de este barrio musulmán, puede apreciarse aún en los barrios de la Morería, de San Justo y de San Nicolás; en dónde pese a ser construcciones posteriores al Siglo XVI el trazado se mantiene como entonces. Como decíamos anteriormente, la única mezquita de la ciudad se encontraba es esta vía principal. Sobre esta mezquita, se levantará posteriormente la iglesia de Sta. María. Actualmente podemos ver los restos de dicha iglesia en la calle de la Almudena (frente al actual edificio de Capitanía General).Una construcción significativa de este período y en este espacio, es la referente a los viajes de agua musulmanes. En aquella época, no había agua corriente en la Almudaina. Esto motivó la creación de una serie de conducciones subterráneas que abastecieran de agua a la ciudad. Estas construcciones las tenían como referencia en importantes ciudades de África. Famosos fueron los musulmanes por la logística empleada en la construcción de dichos conductos. Una vez construidos, transportaban el agua a la ciudad desde varios kilómetros, y de modo subterráneo. Las construcciones se crearon de tal modo, que con el tiempo ni los propios musulmanes sabían exactamente su trazado exacto. Esto evitaba su detección por un posible enemigo que los asediase, como sucedió en 1109: La fortaleza estaba ya en poder de los cristianos. En un intento de reconquistarla, el caudillo almorávide Ben-Alí intenta asediar la fortaleza instalando su campamento en lo que hoy es “El Campo del Moro”, de ahí su nombre, frente al Palacio Real. El objetivo de este asedio era el de impedía a la ciudad salir al exterior en busca de agua, y que tuvieran que capitular por la sed. En el interior de la ciudad se contaba con agua en abundancia, gracias a los anteriormente citados “viajes de agua”. Sobra decir que, al tiempo, Ben-Ali tuvo que levantar su campamento y marcharse tras el fracasado intento de asedio. Como hemos dicho, el lugar en dónde asentó su campamento, es hoy conocido como “Campo del Moro”.
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